lunes, 11 de abril de 2011

MESOPOTAMIA




La antigua Mesopotamia es el período abarcado en la cuenca fluvial de los ríos Tigris y Éufrates desde la prehistoria hasta la caída del último imperio mesopotámico –el imperio caldeo o neobabilónico.


Lo que muere con la caída de Babilonia no es la civilización mesopotámica, sino la Mesopotamia independiente [...] Pero la civilización mesopotámica, aunque no desaparezca rápidamente, no hará más que sobrevivir.

Durante esta etapa, Mesopotamia mantuvo ciertos caracteres comunes que permiten definirla como una unidad histórica. Algunas de las civilizaciones más destacadas de esta etapa fueron Sumeria, Acadios, Asiria y Babilonia

Protohistoria de Mesopotamia
Contenido [ocultar]
1 Inicios del Neolítico
2 El período de El Obeid
3 El período de Uruk
4 Sumerios y acadios
4.1 Período dinástico arcaico
4.2 El Imperio Acadio
4.3 El Renacimiento sumerio


Inicios del Neolítico
Localización aproximada de las culturas Hassuna-Samarra y Halaf durante el denominado período 6.[3]Los antecedentes del Neolítico se situaron en el área de la cordillera del Tauro y la costa mediterránea cananea, mediante la transformación de los cazadores-recolectores en agricultores y ganaderos, entre los milenios XII y X.[4] Este cambio se fue haciendo más evidente en el natufiense (10000 - 8300 a. C.) en las áreas de Siria y Canaán principalmente. Entre 9300 y 4400 las formas protoneolíticas ya predominaban en estas áreas, además de empezar a notarse en Anatolia y los montes Zagros, regiones todas periféricas al área de Mesopotamia.[4]

En el interior de Mesopotamia, la agricultura y la ganadería se impusieron entre 6000 y 5000 a. C., suponiendo la entrada de lleno al Neolítico.[5] Durante este período, las nuevas técnicas de producción que se habían desarrollado en el área inicial del Neolítico se expandieron por las regiones más tardías, entre ellas la Mesopotamia interior.[5] Ello trajo el desarrollo de ciudades, entre las que se encontraban Buqras, Umm Dabaghiyah y Yarim tepe, y, más tardíamente, es-Sawwan y Choga Mami. Las culturas más características de este período son las cultura Hassuna-Samarra entre 5600 y 5000 a. C., y Halaf, entre 5600 y 4000 a. C. (Halaf tardío).

El período de El Obeid

Extensión de la cultura de El Obeid.Los primeros enclaves de esta civilización datan del 5000 a. C., pero el esplendor lo alcanzó hacia el 4500 a. C. En torno a 4000 a. C. se extiende por gran parte del Oriente Medio, prolongándose hasta el 3700 a. C. aproximadamente.[7] El comienzo de esta etapa coincide aproximadamente con la entrada en la región de nómadas provenientes de los montes Zagros.[6] Durante este período las ciudades crecieron en población, y sus estructuras sociales sufrieron grandes cambios.[7] La primera de las ciudades donde se hallaron estos rasgos fue el Obeid o el Ubaid,[6] a la que este período debe su nombre.

Es en esta etapa en la que se encuentran los primeros restos de edificios religiosos integrados en las ciudades.[8] Inicialmente tenían la forma de terrazas, edificios de planta rectangular y techo plano. Estas construcciones son el origen de los zigurats, formados por la superposición de varias terrazas de anchura descendente.[8]

El período Obeid también esta marcado por el desarrollo y extensión de técnicas de regadío más avanzadas, mediante la construcción de canales de riego.[9]

El período de Uruk

El período de Uruk se corresponde con los niveles arqueológicos XIV - IV de este emplazamiento. Algunos de los avances más importantes se produjeron en los últimos períodos. Así, en los niveles V y IV aparece el sello cilíndrico sustituyendo al plano.

En el nivel IV se encuentran los primeros ejemplos de escritura, a base de dibujos. En el nivel III, ya fuera del período Uruk, hay restos de escrituras en sumerio, por lo que es posible que ya en el nivel IV ésta fuese la lengua empleada. También en este nivel se popularizó el uso del metal, especialmente cobre. Al final del período se empezó a utilizar el bronce, producido a base de cobre y arsénico o estaño.

Otros avances que sucedieron en el período Uruk fueron la aparición del torno de alfarero, en sustitución de los anteriores métodos, lo que podría indicar una mayor necesidad de piezas cerámicas y que constituye un primer ejemplo de producción en cadena. Finalmente, es en este período cuando apareció la rueda, que revolucionó el transporte de objetos.

Todos estos cambios tuvieron especial difusión en la zona sur de Mesopotamia, pero se extendieron por toda la región. Así, se encuentran muestras en el norte de Siria, en Turquía o en Susa, en el actual Irán. Todos estos avances, y su difusión, fueron el sustrato que permitió el desarrollo de la civilización sumeria.

Período Dinástico Arcaico

En el ámbito urbano, comienzan a aparecer palacios acompañando a los hasta entonces solitarios templos y se emprende la construcción de murallas, un hecho muy costoso para las ciudades de entonces que sólo puede justificarse por la existencia de continuas guerras entre éstas.

Pese a la existencia de las listas reales sumerias la historia de este período es relativamente desconocida, ya que gran parte de los reinados expuestos en ellas tienen fechas imposibles. En realidad, estas listas se confeccionaron a partir del siglo XVII a. C., y su creación se debió probablemente al deseo de los monarcas de remontar su linaje hasta tiempos épicos. Algunos de los reyes son probablemente reales pero de muchos otros no hay constancia histórica y otros de los que se sabe su existencia no figuran en ellas.


Situación de las principales ciudades sumerias y alcance de esta cultura durante el período dinástico arcaico.Sin embargo sí se conocen ciertos pasajes de la historia de este período que permiten hacerse una idea de como transcurría la vida en él. Es el caso de los relatos inscritos en la llamada Estela de los buitres, que narra la historia de una disputa territorial entre los monarcas de Umma y Lagash. El conflicto habría sido inicialmente resuelto mediante el arbitraje del rey de Kish, Meslim pero, años después, un nuevo rey de Umma habría reanudado la guerra. Entonces, según se cuenta en la estela, el hijo del rey de Lagash, Eannatum, venció al rey de Umma, lo que habría puesto a Lagash en una posición hegemónica en Sumeria. Esta situación no duraría mucho, pues, tras un período en el que ambas ciudades habrían declinado, un nuevo monarca de Umma, Lugalzagesi conseguiría tomar Lagash y unificar toda Sumeria, iniciando incluso una expedición hacia el Mediterráneo.[15]

Imperio Acadio

Los ciento cincuenta años de dominio acadio dejarán un profundo recuerdo en la metalidad mesopotámica, que, en los siglos posteriores, será la cuna de grandes imperios sucesivos, para cuyos monarcas, Sargón y su nieto, Naram-Sim, se convertirán en los modelos arquetípicos de emperador. Sobre el primero se proyectarán las virtudes a seguir, convirtiéndole en mito; sobre el segundo, el antimodelo del imperio agotado en sofocar rebeliones.La hegemonía de Umma no duraría mucho. Hacia el 2350 a. C., aún durante el reinado de Lugalzagesi, un usurpador tomó el poder en la norteña Kish. Se haría llamar Sargón, nombre que en acadio significa rey legítimo.

Culturalmente, Sargón de Acad era semita ya que su lengua era el también semita acadio. Los semitas se habían ido asentado a lo largo de Mesopotamia desde hacia siglos (en torno al 3000 a. C.) procedentes posiblemente de Arabia, pese a lo cual, en tiempos de Sargón, estaban asentados principalmente en las áreas del norte, como era el caso de Kish. No hay muestras de que estas migraciones se produjesen de forma traumática, si no que parece tratarse más bien de un proceso gradual.

Sargón fundó una nueva capital en la que asentarse a la que llamó Agadé –cuya ubicación es aún hoy desconocida– y se lanzó a la conquista de las ciudades sumerias y Elam, venciendo a Lugalzagesi y arrebatándole así la hegemonía. Tras esto, hacia 2370 a. C., consiguió expandir su dominio al resto de Mesopotamia: el valle del Éufrates incluida Mari, el alto Khabur y el valle el Diyala, llegando probablemente hasta Anatolia. Sargón se convirtió así en el primer monarca histórico que conseguía unificar toda la cuenca de Mesopotamia bajo un mismo mandato. Pese a que es probable que esta unidad fuese más teórica que real, la figura de Sargón fue un referente constante para los monarcas que, posteriormente, tratarían de repetir su hazaña. De hecho, en épocas posteriores se le conoció como Sargón el Grande.



Sin embargo su reinado y el de sus sucesores no estuvieron exentos de problemas ya que poco antes de su muerte sufriría una revolución general en las ciudades conquistadas. Este clima continuó tras su muerte, con el reinado de su hijo Rimush, quien se enfrentó con dureza a los rebeldes y finalmente fue asesinado y sucedido por su hermano –también hijo de Sargón– Manishutusu. El nuevo monarca no tuvo un reinado más tranquilo que el de su sucesor, ya que igualmente tuvo que lidiar contra rebeldes e igualmente murió asesinado. Pese a estas dificultades, durante el reinado de su hijo y sucesor, Naram-Sim, el imperio alcanzó su máxima extensión territorial: en los límites occidentales incorporó las regiones de Alepo, en la actual Siria, y el entorno de Trípoli, en la costa mediterránea cananea del actual Líbano; en los orientales conquistó Susa y en el norte se expandió por Anatolia.

Sin embargo hubo un pueblo al que Naram Sim no consiguió conquistar pese a que guerreó contra ellos y les infligió algunas derrotas. Eran los guti, que habitaban los montes Zagros y que atacaban y saqueaban continuamente las tierras del valle.

Tras la muerte de Naram Sim, su sucesor e hijo, Sharkalisharri vio incrementada la presión sobre el imperio: Elam se rebeló, conquistando varias ciudades del sur de Mesopotamia. Posteriormente sufriría invasiones por parte de los Amorreos, a quienes lograría vencer, y de los guti a los que inicialmente también reduciría. Sin embargo el imperio estaba muy desgastado y hacia 2230 a. C. sucumbió ante una nueva invasión de los guti que pondría fin a la dinastía. Los nómadas alcalzaron la capital, Agadé, y la arrasaron.


La dinastía de Sargón de Acad fue la primera a lo largo de la historia que consiguió el dominio sobre pueblos diversos culturalmente, con lo que se puede decir que constituyó el primer imperio de la historia. Durante este período se difundió la lengua acadia, que adoptaría la escritura cuneiforme sumeria y, progresivamente, irá sustituyendo a ésta lengua.

Tras su caída, la región entera cayó bajo el dominio de los nómadas guti, quienes se impusieron sobre las ciudades-estado de la región, especialmente en el entorno de la destruida Agadé. Las crónicas sumerias los describen constantemente de forma negativa, como "horda de bárbaros" o "dragones de montaña", pero es posible que la realidad no fuese tan negativa; en algunos centros se produjo un verdadero florecimiento de las artes. Es el caso de la ciudad de Lagash, especialmente durante el gobierno del patesi Gudea. Además de la calidad artística, en las obras de Lagash se utilizaron materiales provenientes de regiones lejanas: madera de cedro del Líbano o diorita, oro y cornalina del valle del Indo; lo que parece indicar que el comerció no se debió ver especialmente lastrado. Las ciudades meridionales, más alejadas del centro de poder guti, compraban su libertad a cambio de importantes tributos; Uruk y Ur prosperaron durante sus IV y II dinastías.

Renacimiento sumerio
El Renacimiento Sumerio es el período de la historia de Mesopotamia entre los siglos XXII a. C. y XXI a. C. Comprende, tras la caída del Imperio Acadio, todo el período de las dinastías amorritas de Isín y Larsa, ambas con gobiernos de origen semita.



ZIGURAT



Un zigurat o zig-gu-rat (zĭg`ə-răt) es un templo de la antigua Mesopotamia que tiene la forma de una torre o pirámide escalonada. El diseño de un zigurat va desde una simple base con un templo en lo alto, hasta las maravillas matemáticas y arquitectónicas con varias terrazas rematadas con un templo. La base podía ser de forma rectangular, ovalada o cuadrada. El núcleo del zigurat –la parte no expuesta a la intemperie– estaba construido de ladrillos secados al sol (adobe), mientras que la parte exterior estaba revestida de ladrillos cocidos, los cuales podían además estar vitrificados en diferentes colores; el acceso se realizaba mediante escaleras situadas en los lados del zigurat o que ascendían en espiral hasta la cima. Uno de los mejor conservados es el de Choga Zanbil en el actual Irán, en el territorio que ocupó el antiguo reino de Elam, el cual sobrevivió a los ocho años de guerra entre Irak e Irán. El zigurat más antiguo que se conserva es el de Kashan datado en el III milenio a. C.

Un ejemplo de un zigurat sencillo es el Templo blanco de Uruk, en la antigua Sumer. El zigurat en sí sólo es la base sobre la que se levanta el templo blanco. El propósito es acercar el templo al cielo, al cual se accede desde el nivel del suelo por unas escaleras.

Un ejemplo de un gran y complejo zigurat es el dedicado a Marduk en Babilonia. No ha quedado gran cosa de esta gran estructura, ni siquiera al nivel del suelo, pero las prospecciones arqueológicas y las noticias históricas que de él tenemos nos hablan de un zigurat de siete niveles pintados de diferentes colores, coronado con un templo de bellas proporciones. El templo parece haber estado pintado de color índigo al igual que el último nivel. Se sabe que había tres escaleras que llevaban al templo, dos de las cuales (las laterales) sólo ascendían hasta la mitad de la altura del zigurat. También era donde le rezaban a los dioses de Mesopotania.

Etemenanki, el nombre de la estructura, es una palabra sumeria que significa la fundación del cielo y la Tierra. Probablemente construida por Hammurabi, en su base se han encontrado restos de anteriores zigurats y otras estructuras. La última fase de construcción consiste en un revestimiento de 15 m de ladrillo construido por el rey Nabucodonosor.

Los zigurats fueron un tipo de templo común para sumerios, babilonios y asirios.

Los zigurats no eran el lugar en que se realizaban actos públicos o ceremonias, sino que se les consideraba la morada de los dioses. Gracias al zigurat, la gente podía estar cerca de los dioses. Cada ciudad tenía su propio dios o diosa, de la cual era patrón. Sólo los sacerdotes tenían acceso al interior del zigurat para atender a las necesidades de los dioses, lo cual hacía de ellos un elemento poderoso de la sociedad.

Se ha sugerido que el zigurat era una representación simbólica del primitivo terraplén del cual se creó el universo o como un puente entre el cielo y la Tierra. Los sumerios los concibieron como una eje cósmico, un enlace vertical entre el cielo y la tierra, y entre la tierra y el mundo subterráneo, así como un enlace horizontal entre las diferentes tierras. Siete niveles representan los siete cielos o planos de la existencia, los siete planetas, los siete metales, cada uno de ellos asociado a su color correspondiente.

En total se conocen 32 zigurats; cuatro de ellos están en Irán y el resto principalmente en Irak. El último que se descubrió es el de Sialk, en Irán.

La bíblica Torre de Babel puede estar basada en los zigurats de Babilonia.

Un ejemplo de un zigurat sencillo es el Templo blanco de Uruk, en la antigua Sumer. El zigurat en sí sólo es la base sobre la que se levanta el templo blanco. El propósito es acercar el templo al cielo, al cual se accede desde el nivel del suelo por unas escaleras.

Un ejemplo de un gran y complejo zigurat es el dedicado a Marduk en Babilonia. No ha quedado gran cosa de esta gran estructura, ni siquiera al nivel del suelo, pero las prospecciones arqueológicas y las noticias históricas que de él tenemos nos hablan de un zigurat de siete niveles pintados de diferentes colores, coronado con un templo de bellas proporciones. El templo parece haber estado pintado de color índigo al igual que el último nivel. Se sabe que había tres escaleras que llevaban al templo, dos de las cuales (las laterales) sólo ascendían hasta la mitad de la altura del zigurat. También era donde le rezaban a los dioses de Mesopotania.

Etemenanki, el nombre de la estructura, es una palabra sumeria que significa la fundación del cielo y la Tierra. Probablemente construida por Hammurabi, en su base se han encontrado restos de anteriores zigurats y otras estructuras. La última fase de construcción consiste en un revestimiento de 15 m de ladrillo construido por el rey Nabucodonosor.

Los zigurats fueron un tipo de templo común para sumerios, babilonios y asirios.

Los zigurats no eran el lugar en que se realizaban actos públicos o ceremonias, sino que se les consideraba la morada de los dioses. Gracias al zigurat, la gente podía estar cerca de los dioses. Cada ciudad tenía su propio dios o diosa, de la cual era patrón. Sólo los sacerdotes tenían acceso al interior del zigurat para atender a las necesidades de los dioses, lo cual hacía de ellos un elemento poderoso de la sociedad.

Se ha sugerido que el zigurat era una representación simbólica del primitivo terraplén del cual se creó el universo o como un puente entre el cielo y la Tierra. Los sumerios los concibieron como una eje cósmico, un enlace vertical entre el cielo y la tierra, y entre la tierra y el mundo subterráneo, así como un enlace horizontal entre las diferentes tierras. Siete niveles representan los siete cielos o planos de la existencia, los siete planetas, los siete metales, cada uno de ellos asociado a su color correspondiente.

En total se conocen 32 zigurats; cuatro de ellos están en Irán y el resto principalmente en Irak. El último que se descubrió es el de Sialk, en Irán.

La bíblica Torre de Babel puede estar basada en los zigurats de Babilonia.

FUENTE: WIKIPEDIA


PARA AMPLIAR TUS CONOCIMIENTOS ACERCA DE ESTA CIVILIZACIÓN CONSULTA EL VIDEO QUE APARECE EN LA SIGUIENTE PÁGINA

href="http://www.proyectosalonhogar.com/Civilizaciones/Civ_Mesop.htm">

sábado, 26 de marzo de 2011

miércoles, 16 de marzo de 2011

TIEMPO CRONOLOGICO

Calendario gregoriano


El calendario gregoriano es el usado en la actualidad internacionalmente, y el propio del mundo occidental.
Constantino, además de establecer el descanso semanal, decretó varias fechas fijas para celebrar fiestas, como Navidad. Pero se planteó un problema para determinar la fecha de la Pascua de Resurrección, y es que había sido durante la pascua judía, y esta, al depender de un calendario de base lunar, era una fiesta móvil en el calendario solar. La cuestión de la determinación de la Pascua de Resurrección se trató de resolver en el primer concilio de Nicea (325), el primer gran concilio de la cristiandad, y el de la creación de una Iglesia universal (católica) que estuviese ligada al Estado. Entre todos los dogmas y doctrinas que salieron del concilio, a nosotros nos interesa la solución que dieron para fijar la fecha de la Pascua de Resurrección: el primer domingo posterior a la primera luna llena después del equinoccio de primavera, excepto si coincidía con la pascua judía. Ante la imposibilidad, para la época, de precisar cuándo se produciría el siguiente equinoccio vernal se decretó que fuese, invariablemente, el 21 de marzo. Esta solución planteará un problema muy grave para los cristianos, cuando se haga evidente que el calendario juliano pierde un día cada 128 años, y por lo tanto cada año se hacía más notorio que la fecha de la Pascua de Resurrección se atrasaba con respecto al equinoccio. Además, hubo dos fórmulas para calcular la fecha de la Pascua; la de los astrónomos de Alejandría, que tomaba como referencia el 21 de marzo y la de la Iglesia de Roma que tomaba como referencia el 25 de marzo. Con el tiempo se celebraría la Pascua en fechas diferentes. Se hacía necesaria una reforma.

El nuevo calendario surgirá de la reforma que el papa Gregorio XIII (1502-1585) ordenó hacer para compensar las desviaciones del calendario juliano y hacer coincidir el año civil con el año trópico. La tarea recayó en una comisión, que dirigida por Cristóbal Clavio que basándose en los cálculos Luigi Lilio (el auténtico artífice de la reforma), presentó el nuevo calendario al papa. Los cálculos supusieron un día medio de 24 horas y un año medio de 365 días, 5 horas, 49 minutos y 20 segundos (26 segundos más que el año real). Para ello se alternarían años de 365 días, años de 366 días. El calendario gregoriano intercala un año bisiesto cada cuatro años, pero no cuenta como bisiestos los años seculares (los que terminan en doble cero: 1800, 1900, 2000), excepto cuando las dos primeras cifras son múltiplo de 4, como el 2000. Esta excepción se produce porque con los cálculos de Luigi Lilio se produce un error de un día 134 años, o lo que es lo mismo 3 días cada 402 años. Había, pues, que suprimir tres días cada 402 años. Como esta cifra está relativamente cerca de 400 se acordó que no fuesen bisiestos los años terminados en doble cero (100, 200 y 300) pero sí el 400 y sus múltiplos. De esta manera se produce un error de sólo un día cada 3323 años. No obstante, si se suprimiese un año bisiesto cada 128 años, el error acumulado sería menor a un día cada 100.000 años.

El calendario se adoptó en 1582 y como en los 1.257 años de vigencia del calendario juliano se habían acumulado 10 días de retraso, se estableció que el día siguiente al 4 de octubre de 1582 fuese el 15 de octubre de 1582. El año comienza el 1 de enero.

El calendario gregoriano consta de doce meses: enero (31 días), febrero (28 ó 29), marzo (31), abril (30), mayo (31), junio (30), julio (31), agosto (31), septiembre (30), octubre (31), noviembre (30) y diciembre (31); y de una semana de siete días: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo; que es independiente del mes. Para el cómputo eclesiástico el primer día de la semana es el domingo. Los días del mes se numeran correlativamente.

El calendario gregoriano cuenta los años desde el nacimiento de Cristo: la era Cristiana. Esta costumbre ya venía practicándose con el calendario juliano desde el siglo VI en Italia y desde el siglo VIII de manera generalizada. Fue Dionisio el Exiguo quien en el año 527, realizó los cálculos, determinando que el nacimiento de Cristo había tenido lugar el 25 de diciembre del 753 desde la fundación de Roma (ab urbe condita), pero se equivocó en cuatro años. Este cómputo se aceptó a pesar de haber sido reconocido como erróneo, en al menos cuatro años y en la fecha concreta. La era Cristiana fue defendida, para las dataciones, por el papa Bonifacio IV en el año 607, y se fue adoptando lentamente en todo el mundo cristiano. El impulso definitivo los recibió de Carlomagno, que lo empleó para sus dataciones oficiales. En España comenzó a usarse en el siglo VII, aunque para documentos oficiales no se utilizó hasta el siglo XIV.

La era Cristiana divide la historia en dos períodos, antes y después de Cristo. Los años se numeran a partir de 1, considerando como el primero el año en el que nació Cristo, y también el anterior a nuestra era. Contados de este modo los años bisiestos de después de Cristo son múltiplos de 4, pero los anteriores a Cristo son el 1, 5, 9, etc. Los años anteriores a Cristo se cuentan desde el 1 de enero hacia delante, de manera que el día anterior al 1 de enero del año 1 es el 31 de diciembre del año 1 a.C., y no el 1 de enero del 1 a.C. Claro que de esta forma febrero, por ejemplo, sería un mes de otoño que sigue al verano y no un mes de invierno que precede a la primavera.

En el siglo XVI José Justo Escalígero (1540-1609), con el fin de reducir todas las eras a una sola, inventó el ciclo juliano. Este ciclo consta de 7.980 años sidéreos, producto de multiplicar el ciclo lunar (19 años), el ciclo solar (28 años) y la indicción (15 años). Los tres coincidían al comienzo del ciclo y no volverían a hacerlo hasta el final. No sólo considera el año, sino también el día sidéreo, por lo que no precisa ni de años o días medios y de años bisiestos. El primer año del ciclo juliano era el 1 de enero del 4713 a.C. Con este calendario no sólo se pueden fechar la mayor parte de los acontecimientos históricos sino que, además, al considerar sólo años y días sidéreos, sin bisiestos, permite datar con precisión acontecimientos astronómicos, de hecho es el ciclo usado hoy en día por los astrónomos.

Hasta que no se adoptó el calendario gregoriano, y la costumbre de comenzar el año el 1 de enero, que era la fecha sancionada por la bula papal, se usaron diferentes fechas, que conviene tener en cuenta a la hora de datar hechos. Dionisio el Exiguo adoptó el 25 de marzo, día de la anunciación de la Virgen, como el comienzo del año y de la era Cristiana (estilo de la Encarnación). Esto se usó en Pisa hasta 1745, y en la corona de Aragón desde 1180 hasta el siglo XIV, tanto en Pisa como en Florencia hacían comenzar la era Cristiana el año anterior al cómputo, por lo que sumaban un año más. En Francia el año comenzaba por Pascua hasta 1563, por lo que el comienzo del año era variable. Lo más normal fue considerar que la era comenzaba el 25 de diciembre (estilo de la Natividad), usado en la mayoría de los reinos cristianos entre los siglos XIII y XV. Según esto Carlomagno, que fue coronado el día de Navidad del año 800, sería investido el primer día del año 801. La costumbre de comenzar el año el 1 de enero, como en la tradición romana es el estilo de la Circuncisión o estilo moderno. Este estilo se adoptó, en España, a comienzos del siglo XVI en Navarra y a comienzos del siglo XVII en el resto de la península, excepto en Cataluña que no lo adoptaría hasta finales del siglo XVIII. La mayoría de los reinos cristianos comenzaron a usar el estilo de la Circuncisión a lo largo del siglo XVI.

La reforma gregoriana fue aceptada inmediatamente por los países católicos: España, Portugal e Italia. Francia lo adoptó en 1582, pero en diciembre (se pasó del 9 al 20 de diciembre); Dinamarca en 1582, los Países Bajos en 1583, los estados católicos de Alemania en 1584, los cantones suizos entre 1583 y 1590, Polonia en 1587, Hungría en 1590. Los estados protestantes no admitieron la reforma hasta 1700, la decisión se tomó en 23 de octubre de 1699, según la cual del 18 de febrero de 1700 se pasaba al 1 de marzo. Inglaterra no adoptó el calendario hasta 1752 (del 2 al 14 de septiembre, ya que se había acumulado un día más de retraso). Los últimos en adoptar, oficialmente, el calendario gregoriano han sido: Japón, 1873; China, 1912; Rusia, 1918 (hubo de quitar 13 días, del 1 al 13 de febrero); Rumanía y Yugoslavia, 1919; Grecia, 1924 y Turquía, 1927.

TOMADO DE:http://club.telepolis.com/pastranec/interesantes/calengre.htm

CALENDARIOS Y ERAS

lunes, 25 de enero de 2010

IMPORTANCIA DE LA GEOGRAFÍA

Del griego geo = tierra + grafo = escribir

Acuñado en el siglo III a. C. por el sabio griego Eratóstenes, significa "descripción de la tierra"

Usualmente las personas al pensar sobre qué es la geografía, tienden a asociar la disciplina con el estudio de las formas del relieve, las capitales del mundo, los nombres de los ríos o la producción de mapas, ideas nacidas de lo que generalmente se enseña en los colegios bajo el nombre de "geografía". Así que es necesario diferenciar entre las características "geográficas" de un lugar: su extensión, población, clima, relieve y topografía y los estudios "geográficos" que se pueden hacer sobre el mismo lugar.

Los campos y áreas de interés de la geografía son bastantes extensos, sin embargo existen algunos lineamientos básicos para definir los objetivos centrales de esta ciencia:

En principio la geografía es la ciencia que estudia las características de la tierra en relación con la sociedad, para ello analiza los fenómenos físicos, biológicos, culturales, económicos y sociales, considerados desde su distribución en la superficie terrestre y sus interrelaciones.

Esto quiere decir que la geografía estudia aspectos estrictamente físicos, como el clima, la geología, geomorfología, hidrología y vegetación. En cuanto a la sociedad, la geografía estudia la economía, cultura, población e historia. En principio existe una ciencia para cada uno de estos temas, así que la geografía se dedica a interpretar las relaciones entre estos fenómenos, para ello se sirve tanto de las ciencias "naturales" como de las "sociales".

Pero como vemos los temas que abarca la geografía parecen demasiado extensos, así que los estudios geográficos se han especializado en temas puntuales que sean más fáciles de desarrollar.

Existen algunos lineamientos básicos para la disciplina, rasgos que permiten diferenciar los estudios geográficos de otras ciencias. El primero de ellos es que la geografía es una ciencia social, eso quiere decir que así el enfoque esté orientado a los aspectos físicos de un espacio, los resultados deben tener un componente social y espacial. Así un geógrafo que se dedique a la geología, sólo estará desarrollando un trabajo geográfico cuando sus análisis lleven a considerar los aspectos geológicos en relación con las sociedades, bien sea en riesgos ambientales, explotación minera, etc. De lo contrario el trabajo podría ser efectuado por un geólogo.

La geografía no se limita a describir un fenómeno, lo explica a partir de las relaciones existentes entre grupos humanos y agentes naturales.

Las investigaciones geográficas generalmente tienen en cuenta la distribución espacial de los fenómenos, bien sea por medio de cartografía o simplemente explicando la génesis y funcionamiento de un espacio.

En los comienzos de la disciplina esta tuvo un papel muy importante en el descubrimiento y exploración de tierras desconocidas. Posteriormente la geografía se gasto muchos años en tratar de descubrir cómo funcionaban las relaciones entre la naturaleza y los hombres, algunos decidieron que el paisaje determina el tipo de sociedades y personas que lo habitan, otros que el hombre modificaba el espacio a su conveniencia.

Posteriormente la geografía se dividió en dos ramas, la física y la humana, durante mucho tiempo se creyó que eran excluyentes entre si.

En la actualidad la geografía tiene nuevos retos, como superar las fronteras entre sus mismas ramas y llevar a cabo trabajos que verdaderamente relacionen variables físicas y humanas. La geografía puede brindar herramientas para conocer la historia a través del espacio, para interpretar los factores económicos desde los cambios que se generan en la movilidad espacial, en la localización de poblaciones, en las líneas de transporte y en los flujos de capital. La geografía también aporta en el análisis y resolución de problemas ambientales y en los riesgos naturales. Si los estudios geográficos comprenden acertadamente el medio natural podrán servir para orientar usos más adecuados de los recursos naturales.

En cuanto a la cartografía, la geografía ayuda conceptualmente en la elaboración de mapas que provean información que no esté limitada a la mera descripción. Cada vez más los mapas presentan datos sobre fenómenos sociales o naturales vistos como fenómenos cambiantes y no como verdades absolutas.

IMPORTANCIA DE LA HISTORIA

La historia, es una de las tantas disciplinas, que se consideran ciencias. Esta por si, estudia los actos del pasado. Aquello, que han tenido una relevancia en el devenir de la evolución humana. Toda historia, trata o versa sobre el actuar del hombre. Es este, el punto de partida, de lo que llamamos historia. Todo relato histórico, trata sobre el actuar del ser humano.

Por lo mismo, la historia, estudia el actuar y comportamiento de aquellas sociedad antiguas. O personajes individuales, que han marcado un hito, en el desarrollo de la humanidad.

Pero uno de los ejes fundamentales, en el estudio de la historia, es poder analizar el pasado, para comprender el presente. Para los historiadores, mirando el pasado, podemos comprender el por qué, de nuestra actualidad. Cómo hemos llegado a ser, lo que somos en la actualidad. E ahí, lo importante de la historia. Ya que al saber lo que ocurrió en el pasado, podemos aprender como mejorar el futuro. Sobretodo, sacar lecciones sobre los errores cometidos por nuestras sociedades.

Ahora, se dice que la historia nace, por medio de la escritura (enfoque clásico). Ya que es a través de la escritura, que podemos dejar de manera fidedigna, encapsulado un momento de vida. Los primeros historiadores, fueron aquellos que iban relatando los devenires de su época. Sobretodo en las guerras, en las cuales, muchas veces, actuaban como biógrafos de alguno de los contendores. Por lo mismo, es que no son pocos, los pueblos, que han visto acortada su historia o se sabe muy poco de su existencia, ya que no poseían el conocimiento de la escritura. Por lo tanto, lo que se puede llegar a saber de ellos, es por medio de la arqueología y otras disciplinan, que indagan en aquellas sociedades perdidas, en la historia. Incluso, el uso de estas otras disciplinas, ha dado pie a nuevos enfoques de mirar la historia. La cual puede ser analizada o buscada, por medio de un enfoque multidisciplinario. Todo lo contrario del enfoque clásico.

Lo relevante de la historia, es que por medio de ella, podemos no sólo comprender el presente, sino que mejorar nuestro futuro. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. La historia muchas veces, busca evitar aquello.

IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE LA HISTORIA EN LA INVESTIGACION

Por lógica, todo investigador que se adentra en el estudio de los fenómenos sociales, psicológicos, biológicos; tiene que basar su investigación en la historia, ya que es la historia de los sucesos, la que nos lleva a cuestionarnos, estudiar, proponer, innovar y aportar nuevos conocimientos, con el fin de seguir construyendo historia y conocimientos.

Tucídes haciendo referencia a la importancia de la historia, exclamo "aquellos que quisieren saber la verdad de las cosas pasadas y por ellas juzgar y saber otras tales y semejantes que podrán suceder en adelante, hallarán útil y provechosa la historia; porque la intención no es componer farsa o comedia que dé placer por un rato, sino una historia provechosa que dura para siempre" (Tucídes citado en Pereyra et al., 2005:12). Por lo que cada interrogante de investigación, parte esencialmente y fundamentalmente de la historia; que al final de cuentas esta búsqueda por encontrar, renovar, aportar y resolver sigue contribuyendo, construyendo para ser parte de la historia.

Empero que para comprender el presente y proyectarnos hacia el futuro, es necesario comprender el pasado. Es increíble como el estudio de la historia nos revela la raíz de la mayoría de los problemas que vivimos hoy en día en el mundo; las cosas tienden a repetirse, cambiando de forma pero reteniendo el fondo. El estudio de la historia nos permite aprender del pasado y apreciar todo lo que hay detrás de lo que tenemos y hacemos. Para todo fenómeno social el conocimiento de sus orígenes es un momento imprescindible del análisis y un componente irrenunciable de la explicación.

Febvre definió la historia como una "necesidad de la humanidad, la necesidad que experimenta cada grupo humano, en cada momento de su evolución, de buscar y dar valor en el pasado a los hechos, los acontecimientos, las tendencias que preparan el tiempo presente, que permiten comprenderlo y ayudar a vivirlo" (Febvre citado en Pereyra et al., 2005:21).

Pereyra (2005:25) deduce que la historia "es una dialéctica de la duración; por ella, gracias a ella, es el estudio de lo social, de todo lo social, y por tanto del pasado; y también, por tanto, del presente, ambos inseparables".

En concreto son los acontecimientos contemporáneos los que permiten profundizar en el conocimiento del pasado.