sábado, 26 de marzo de 2011

miércoles, 16 de marzo de 2011

TIEMPO CRONOLOGICO

Calendario gregoriano


El calendario gregoriano es el usado en la actualidad internacionalmente, y el propio del mundo occidental.
Constantino, además de establecer el descanso semanal, decretó varias fechas fijas para celebrar fiestas, como Navidad. Pero se planteó un problema para determinar la fecha de la Pascua de Resurrección, y es que había sido durante la pascua judía, y esta, al depender de un calendario de base lunar, era una fiesta móvil en el calendario solar. La cuestión de la determinación de la Pascua de Resurrección se trató de resolver en el primer concilio de Nicea (325), el primer gran concilio de la cristiandad, y el de la creación de una Iglesia universal (católica) que estuviese ligada al Estado. Entre todos los dogmas y doctrinas que salieron del concilio, a nosotros nos interesa la solución que dieron para fijar la fecha de la Pascua de Resurrección: el primer domingo posterior a la primera luna llena después del equinoccio de primavera, excepto si coincidía con la pascua judía. Ante la imposibilidad, para la época, de precisar cuándo se produciría el siguiente equinoccio vernal se decretó que fuese, invariablemente, el 21 de marzo. Esta solución planteará un problema muy grave para los cristianos, cuando se haga evidente que el calendario juliano pierde un día cada 128 años, y por lo tanto cada año se hacía más notorio que la fecha de la Pascua de Resurrección se atrasaba con respecto al equinoccio. Además, hubo dos fórmulas para calcular la fecha de la Pascua; la de los astrónomos de Alejandría, que tomaba como referencia el 21 de marzo y la de la Iglesia de Roma que tomaba como referencia el 25 de marzo. Con el tiempo se celebraría la Pascua en fechas diferentes. Se hacía necesaria una reforma.

El nuevo calendario surgirá de la reforma que el papa Gregorio XIII (1502-1585) ordenó hacer para compensar las desviaciones del calendario juliano y hacer coincidir el año civil con el año trópico. La tarea recayó en una comisión, que dirigida por Cristóbal Clavio que basándose en los cálculos Luigi Lilio (el auténtico artífice de la reforma), presentó el nuevo calendario al papa. Los cálculos supusieron un día medio de 24 horas y un año medio de 365 días, 5 horas, 49 minutos y 20 segundos (26 segundos más que el año real). Para ello se alternarían años de 365 días, años de 366 días. El calendario gregoriano intercala un año bisiesto cada cuatro años, pero no cuenta como bisiestos los años seculares (los que terminan en doble cero: 1800, 1900, 2000), excepto cuando las dos primeras cifras son múltiplo de 4, como el 2000. Esta excepción se produce porque con los cálculos de Luigi Lilio se produce un error de un día 134 años, o lo que es lo mismo 3 días cada 402 años. Había, pues, que suprimir tres días cada 402 años. Como esta cifra está relativamente cerca de 400 se acordó que no fuesen bisiestos los años terminados en doble cero (100, 200 y 300) pero sí el 400 y sus múltiplos. De esta manera se produce un error de sólo un día cada 3323 años. No obstante, si se suprimiese un año bisiesto cada 128 años, el error acumulado sería menor a un día cada 100.000 años.

El calendario se adoptó en 1582 y como en los 1.257 años de vigencia del calendario juliano se habían acumulado 10 días de retraso, se estableció que el día siguiente al 4 de octubre de 1582 fuese el 15 de octubre de 1582. El año comienza el 1 de enero.

El calendario gregoriano consta de doce meses: enero (31 días), febrero (28 ó 29), marzo (31), abril (30), mayo (31), junio (30), julio (31), agosto (31), septiembre (30), octubre (31), noviembre (30) y diciembre (31); y de una semana de siete días: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo; que es independiente del mes. Para el cómputo eclesiástico el primer día de la semana es el domingo. Los días del mes se numeran correlativamente.

El calendario gregoriano cuenta los años desde el nacimiento de Cristo: la era Cristiana. Esta costumbre ya venía practicándose con el calendario juliano desde el siglo VI en Italia y desde el siglo VIII de manera generalizada. Fue Dionisio el Exiguo quien en el año 527, realizó los cálculos, determinando que el nacimiento de Cristo había tenido lugar el 25 de diciembre del 753 desde la fundación de Roma (ab urbe condita), pero se equivocó en cuatro años. Este cómputo se aceptó a pesar de haber sido reconocido como erróneo, en al menos cuatro años y en la fecha concreta. La era Cristiana fue defendida, para las dataciones, por el papa Bonifacio IV en el año 607, y se fue adoptando lentamente en todo el mundo cristiano. El impulso definitivo los recibió de Carlomagno, que lo empleó para sus dataciones oficiales. En España comenzó a usarse en el siglo VII, aunque para documentos oficiales no se utilizó hasta el siglo XIV.

La era Cristiana divide la historia en dos períodos, antes y después de Cristo. Los años se numeran a partir de 1, considerando como el primero el año en el que nació Cristo, y también el anterior a nuestra era. Contados de este modo los años bisiestos de después de Cristo son múltiplos de 4, pero los anteriores a Cristo son el 1, 5, 9, etc. Los años anteriores a Cristo se cuentan desde el 1 de enero hacia delante, de manera que el día anterior al 1 de enero del año 1 es el 31 de diciembre del año 1 a.C., y no el 1 de enero del 1 a.C. Claro que de esta forma febrero, por ejemplo, sería un mes de otoño que sigue al verano y no un mes de invierno que precede a la primavera.

En el siglo XVI José Justo Escalígero (1540-1609), con el fin de reducir todas las eras a una sola, inventó el ciclo juliano. Este ciclo consta de 7.980 años sidéreos, producto de multiplicar el ciclo lunar (19 años), el ciclo solar (28 años) y la indicción (15 años). Los tres coincidían al comienzo del ciclo y no volverían a hacerlo hasta el final. No sólo considera el año, sino también el día sidéreo, por lo que no precisa ni de años o días medios y de años bisiestos. El primer año del ciclo juliano era el 1 de enero del 4713 a.C. Con este calendario no sólo se pueden fechar la mayor parte de los acontecimientos históricos sino que, además, al considerar sólo años y días sidéreos, sin bisiestos, permite datar con precisión acontecimientos astronómicos, de hecho es el ciclo usado hoy en día por los astrónomos.

Hasta que no se adoptó el calendario gregoriano, y la costumbre de comenzar el año el 1 de enero, que era la fecha sancionada por la bula papal, se usaron diferentes fechas, que conviene tener en cuenta a la hora de datar hechos. Dionisio el Exiguo adoptó el 25 de marzo, día de la anunciación de la Virgen, como el comienzo del año y de la era Cristiana (estilo de la Encarnación). Esto se usó en Pisa hasta 1745, y en la corona de Aragón desde 1180 hasta el siglo XIV, tanto en Pisa como en Florencia hacían comenzar la era Cristiana el año anterior al cómputo, por lo que sumaban un año más. En Francia el año comenzaba por Pascua hasta 1563, por lo que el comienzo del año era variable. Lo más normal fue considerar que la era comenzaba el 25 de diciembre (estilo de la Natividad), usado en la mayoría de los reinos cristianos entre los siglos XIII y XV. Según esto Carlomagno, que fue coronado el día de Navidad del año 800, sería investido el primer día del año 801. La costumbre de comenzar el año el 1 de enero, como en la tradición romana es el estilo de la Circuncisión o estilo moderno. Este estilo se adoptó, en España, a comienzos del siglo XVI en Navarra y a comienzos del siglo XVII en el resto de la península, excepto en Cataluña que no lo adoptaría hasta finales del siglo XVIII. La mayoría de los reinos cristianos comenzaron a usar el estilo de la Circuncisión a lo largo del siglo XVI.

La reforma gregoriana fue aceptada inmediatamente por los países católicos: España, Portugal e Italia. Francia lo adoptó en 1582, pero en diciembre (se pasó del 9 al 20 de diciembre); Dinamarca en 1582, los Países Bajos en 1583, los estados católicos de Alemania en 1584, los cantones suizos entre 1583 y 1590, Polonia en 1587, Hungría en 1590. Los estados protestantes no admitieron la reforma hasta 1700, la decisión se tomó en 23 de octubre de 1699, según la cual del 18 de febrero de 1700 se pasaba al 1 de marzo. Inglaterra no adoptó el calendario hasta 1752 (del 2 al 14 de septiembre, ya que se había acumulado un día más de retraso). Los últimos en adoptar, oficialmente, el calendario gregoriano han sido: Japón, 1873; China, 1912; Rusia, 1918 (hubo de quitar 13 días, del 1 al 13 de febrero); Rumanía y Yugoslavia, 1919; Grecia, 1924 y Turquía, 1927.

TOMADO DE:http://club.telepolis.com/pastranec/interesantes/calengre.htm

CALENDARIOS Y ERAS

lunes, 25 de enero de 2010

IMPORTANCIA DE LA GEOGRAFÍA

Del griego geo = tierra + grafo = escribir

Acuñado en el siglo III a. C. por el sabio griego Eratóstenes, significa "descripción de la tierra"

Usualmente las personas al pensar sobre qué es la geografía, tienden a asociar la disciplina con el estudio de las formas del relieve, las capitales del mundo, los nombres de los ríos o la producción de mapas, ideas nacidas de lo que generalmente se enseña en los colegios bajo el nombre de "geografía". Así que es necesario diferenciar entre las características "geográficas" de un lugar: su extensión, población, clima, relieve y topografía y los estudios "geográficos" que se pueden hacer sobre el mismo lugar.

Los campos y áreas de interés de la geografía son bastantes extensos, sin embargo existen algunos lineamientos básicos para definir los objetivos centrales de esta ciencia:

En principio la geografía es la ciencia que estudia las características de la tierra en relación con la sociedad, para ello analiza los fenómenos físicos, biológicos, culturales, económicos y sociales, considerados desde su distribución en la superficie terrestre y sus interrelaciones.

Esto quiere decir que la geografía estudia aspectos estrictamente físicos, como el clima, la geología, geomorfología, hidrología y vegetación. En cuanto a la sociedad, la geografía estudia la economía, cultura, población e historia. En principio existe una ciencia para cada uno de estos temas, así que la geografía se dedica a interpretar las relaciones entre estos fenómenos, para ello se sirve tanto de las ciencias "naturales" como de las "sociales".

Pero como vemos los temas que abarca la geografía parecen demasiado extensos, así que los estudios geográficos se han especializado en temas puntuales que sean más fáciles de desarrollar.

Existen algunos lineamientos básicos para la disciplina, rasgos que permiten diferenciar los estudios geográficos de otras ciencias. El primero de ellos es que la geografía es una ciencia social, eso quiere decir que así el enfoque esté orientado a los aspectos físicos de un espacio, los resultados deben tener un componente social y espacial. Así un geógrafo que se dedique a la geología, sólo estará desarrollando un trabajo geográfico cuando sus análisis lleven a considerar los aspectos geológicos en relación con las sociedades, bien sea en riesgos ambientales, explotación minera, etc. De lo contrario el trabajo podría ser efectuado por un geólogo.

La geografía no se limita a describir un fenómeno, lo explica a partir de las relaciones existentes entre grupos humanos y agentes naturales.

Las investigaciones geográficas generalmente tienen en cuenta la distribución espacial de los fenómenos, bien sea por medio de cartografía o simplemente explicando la génesis y funcionamiento de un espacio.

En los comienzos de la disciplina esta tuvo un papel muy importante en el descubrimiento y exploración de tierras desconocidas. Posteriormente la geografía se gasto muchos años en tratar de descubrir cómo funcionaban las relaciones entre la naturaleza y los hombres, algunos decidieron que el paisaje determina el tipo de sociedades y personas que lo habitan, otros que el hombre modificaba el espacio a su conveniencia.

Posteriormente la geografía se dividió en dos ramas, la física y la humana, durante mucho tiempo se creyó que eran excluyentes entre si.

En la actualidad la geografía tiene nuevos retos, como superar las fronteras entre sus mismas ramas y llevar a cabo trabajos que verdaderamente relacionen variables físicas y humanas. La geografía puede brindar herramientas para conocer la historia a través del espacio, para interpretar los factores económicos desde los cambios que se generan en la movilidad espacial, en la localización de poblaciones, en las líneas de transporte y en los flujos de capital. La geografía también aporta en el análisis y resolución de problemas ambientales y en los riesgos naturales. Si los estudios geográficos comprenden acertadamente el medio natural podrán servir para orientar usos más adecuados de los recursos naturales.

En cuanto a la cartografía, la geografía ayuda conceptualmente en la elaboración de mapas que provean información que no esté limitada a la mera descripción. Cada vez más los mapas presentan datos sobre fenómenos sociales o naturales vistos como fenómenos cambiantes y no como verdades absolutas.

IMPORTANCIA DE LA HISTORIA

La historia, es una de las tantas disciplinas, que se consideran ciencias. Esta por si, estudia los actos del pasado. Aquello, que han tenido una relevancia en el devenir de la evolución humana. Toda historia, trata o versa sobre el actuar del hombre. Es este, el punto de partida, de lo que llamamos historia. Todo relato histórico, trata sobre el actuar del ser humano.

Por lo mismo, la historia, estudia el actuar y comportamiento de aquellas sociedad antiguas. O personajes individuales, que han marcado un hito, en el desarrollo de la humanidad.

Pero uno de los ejes fundamentales, en el estudio de la historia, es poder analizar el pasado, para comprender el presente. Para los historiadores, mirando el pasado, podemos comprender el por qué, de nuestra actualidad. Cómo hemos llegado a ser, lo que somos en la actualidad. E ahí, lo importante de la historia. Ya que al saber lo que ocurrió en el pasado, podemos aprender como mejorar el futuro. Sobretodo, sacar lecciones sobre los errores cometidos por nuestras sociedades.

Ahora, se dice que la historia nace, por medio de la escritura (enfoque clásico). Ya que es a través de la escritura, que podemos dejar de manera fidedigna, encapsulado un momento de vida. Los primeros historiadores, fueron aquellos que iban relatando los devenires de su época. Sobretodo en las guerras, en las cuales, muchas veces, actuaban como biógrafos de alguno de los contendores. Por lo mismo, es que no son pocos, los pueblos, que han visto acortada su historia o se sabe muy poco de su existencia, ya que no poseían el conocimiento de la escritura. Por lo tanto, lo que se puede llegar a saber de ellos, es por medio de la arqueología y otras disciplinan, que indagan en aquellas sociedades perdidas, en la historia. Incluso, el uso de estas otras disciplinas, ha dado pie a nuevos enfoques de mirar la historia. La cual puede ser analizada o buscada, por medio de un enfoque multidisciplinario. Todo lo contrario del enfoque clásico.

Lo relevante de la historia, es que por medio de ella, podemos no sólo comprender el presente, sino que mejorar nuestro futuro. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. La historia muchas veces, busca evitar aquello.

IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE LA HISTORIA EN LA INVESTIGACION

Por lógica, todo investigador que se adentra en el estudio de los fenómenos sociales, psicológicos, biológicos; tiene que basar su investigación en la historia, ya que es la historia de los sucesos, la que nos lleva a cuestionarnos, estudiar, proponer, innovar y aportar nuevos conocimientos, con el fin de seguir construyendo historia y conocimientos.

Tucídes haciendo referencia a la importancia de la historia, exclamo "aquellos que quisieren saber la verdad de las cosas pasadas y por ellas juzgar y saber otras tales y semejantes que podrán suceder en adelante, hallarán útil y provechosa la historia; porque la intención no es componer farsa o comedia que dé placer por un rato, sino una historia provechosa que dura para siempre" (Tucídes citado en Pereyra et al., 2005:12). Por lo que cada interrogante de investigación, parte esencialmente y fundamentalmente de la historia; que al final de cuentas esta búsqueda por encontrar, renovar, aportar y resolver sigue contribuyendo, construyendo para ser parte de la historia.

Empero que para comprender el presente y proyectarnos hacia el futuro, es necesario comprender el pasado. Es increíble como el estudio de la historia nos revela la raíz de la mayoría de los problemas que vivimos hoy en día en el mundo; las cosas tienden a repetirse, cambiando de forma pero reteniendo el fondo. El estudio de la historia nos permite aprender del pasado y apreciar todo lo que hay detrás de lo que tenemos y hacemos. Para todo fenómeno social el conocimiento de sus orígenes es un momento imprescindible del análisis y un componente irrenunciable de la explicación.

Febvre definió la historia como una "necesidad de la humanidad, la necesidad que experimenta cada grupo humano, en cada momento de su evolución, de buscar y dar valor en el pasado a los hechos, los acontecimientos, las tendencias que preparan el tiempo presente, que permiten comprenderlo y ayudar a vivirlo" (Febvre citado en Pereyra et al., 2005:21).

Pereyra (2005:25) deduce que la historia "es una dialéctica de la duración; por ella, gracias a ella, es el estudio de lo social, de todo lo social, y por tanto del pasado; y también, por tanto, del presente, ambos inseparables".

En concreto son los acontecimientos contemporáneos los que permiten profundizar en el conocimiento del pasado.